
Si estas en un punto donde:
repites lo mismo y no sabes por qué
te sientes bloqueado o sin poder decidir
hay algo que no termina de acomodarse
sabes que algo no está bien, pero no logras verlo
esto puede ser para ti.
Aquí no vienes a hablar de tu historia....
Vienes a verla.....
En el cuerpo.
En el espacio.
En la relación con los caballos.
Los caballos no ayudan ni interpretan, ellos responden.
Y en esa respuesta, muestran:
dinámicas que repites
lugares que ocupas
cosas que cargas y no te corresponden
Cuando lo ves, algo cambia.

Estás en la cancha, en silencio, simplemente mirando. Los caballos empiezan a moverse.
De repente, uno de ellos entra con fuerza y desplaza a otros. Tu cuerpo reacciona antes de que puedas entenderlo. Y algo se activa.
Puede ser una sensación, una emoción, una memoria. Algo que no estabas viendo… pero que ya estaba ahí.
Y en ese momento, lo ves.
No porque alguien te lo explique. Sino porque lo estás sintiendo en ti.
No es una experiencia cómoda.
No hay un guion claro, ni algo que puedas controlar.
A veces lo que aparece es bonito., pero otras veces no tanto.
Aquí no vienes a que alguien te diga qué hacer.
Vienes a mirar.
Y para eso, necesitas estar dispuesto a sentir, aunque no siempre sea fácil.
Durante la Constelación
Todo sucede afuera al aire libre. En la tierra, en medio del viento, con el clima tal como esté ese día. A veces hay sol fuerte, a veces hace frío y el piso está húmedo. Hay mosquitos, bichos, perros, incluso halcones o águilas volando.
Y todo eso, lejos de ser un detalle, hace parte de la experiencia.
Trabajamos dentro de una cancha abierta, rodeada de naturaleza, donde hay una manada de caballos que vive ahí. Ellos no están entrenados para “hacer algo específico”. Están presentes, sensibles a lo que ocurre, respondiendo desde su propia naturaleza.
Y es justamente ahí donde algo distinto sucede.
Porque en ese entorno, sin control, sin guion, sin nada forzado, empiezan a aparecer cosas que en otros espacios no aparecen. El cuerpo se relaja de otra manera, la atención cambia y el sistema empieza a mostrarse.
No hay nada preparado para que algo pase.
Y sin embargo, pasa.
Lo que puede empezar a moverse
Cada experiencia es distinta, pero cuando algo se hace visible de verdad, es difícil seguir en el mismo lugar de antes.
A veces lo que cambia es una forma de reaccionar, una decisión que se vuelve clara o una conversación que por fin puedes tener; otras veces son relaciones que se reordenan o patrones que empiezan a aflojarse.
No porque alguien te dijo qué hacer, sino porque viste algo que antes no estabas pudiendo ver.
Y cuando eso pasa, aunque no todo se resuelva de inmediato, sí empieza a haber más coherencia en cómo te mueves, en lo que eliges y en la forma en que te relacionas contigo y con tu vida.

No.
No es necesario tener experiencia previa.
La constelación se vive desde el cuerpo y la experiencia directa, no desde el conocimiento teórico.
No.
Este espacio no reemplaza terapia, tratamiento médico ni otros procesos profesionales.
Puede complementarlos, pero no los sustituye.
No es necesario entender.
Muchas veces la experiencia actúa a un nivel corporal y perceptivo, y la comprensión llega después, con el tiempo.
La duración puede variar según el proceso de cada persona.
Pero el máximo es de 3 horas.
No se recomienda constelar nuevamente antes de seis meses.
Este tiempo es importante para que el proceso se asiente y se integre de manera orgánica.

© Copyright 2025. Andrea Grillo. All Rights Reserved.
Facebook
Instagram